
El 90% de la gente que está pagando de más por un hosting malo sigue ahí por una sola razón: le da pánico la migración. Piensa en bases de datos, FTP, DNS y una web caída tres días. La realidad de 2026 es bastante más aburrida: en la mayoría de casos tú no migras nada — lo hace el hosting nuevo, gratis, mientras tú miras. Vamos con las tres formas, en orden de menos a más marrón.
Forma 1: que la haga el hosting nuevo (la que deberías usar)
Casi todos los hostings decentes ofrecen migración gratuita hecha por su equipo técnico: se lo pides al contratar, les das los accesos del hosting viejo y ellos copian archivos y base de datos, lo dejan funcionando en sus servidores y te avisan para que lo revises antes de tocar nada de cara al público. Es gratis, lo hace gente que migra webs todos los días, y es la opción con menos riesgo por goleada. Si tu hosting nuevo no ofrece esto, plantéate si es el hosting nuevo correcto.
Forma 2: un plugin de migración
Si prefieres hacerlo tú, hay plugins que empaquetan la web entera y la despliegan en el destino (los clásicos: Duplicator, All-in-One WP Migration, o la restauración de UpdraftPlus si ya lo tienes montado). Funciona bien en webs pequeñas y medianas. El punto flaco: las webs grandes o con hosting viejo y limitado a veces se atragantan a mitad del paquete, y ahí te toca partirlo o pasar a la forma 3.
Forma 3: a mano (solo si sabes lo que haces)
Copiar la carpeta de WordPress por FTP/SSH, exportar la base de datos por phpMyAdmin, importarla en el destino, tocar wp-config.php con los datos nuevos y ajustar las URLs. Es perfectamente factible y es lo que hacen los técnicos, pero si has tenido que leer esta frase dos veces, usa la forma 1: es gratis y no te juegas la web.
El orden correcto (aquí está el truco de que no se caiga)
- Copia de seguridad completa del sitio actual antes de nada. Innegociable.
- Sube la web al hosting nuevo y compruébala ahí sin cambiar los DNS todavía (con el enlace de previsualización o el archivo hosts). Navega, entra al admin, prueba el formulario y el carrito si lo tienes.
- Baja el TTL de tus DNS a 300 segundos un día antes: hace que el cambio se propague en minutos en vez de horas.
- Cambia los DNS al hosting nuevo. Durante unas horas habrá gente entrando en el servidor viejo y gente en el nuevo: es normal.
- No toques ni borres el hosting viejo hasta pasada al menos una semana. Es tu red de seguridad y ya lo tienes pagado.
Hecho así, la web no se cae en ningún momento: simplemente deja de responder una copia y empieza a responder la otra.
Los 4 errores que sí tumban una migración
- Cambiar los DNS antes de probar la web en el destino. Si algo falla, falla en público.
- Migrar en viernes por la tarde o justo antes de una campaña. Martes por la mañana, con calma.
- Olvidar el correo: si tienes cuentas con tu dominio en el hosting viejo, hay que recrearlas y descargar el correo antes, o desaparece con la cuenta.
- Cancelar el hosting viejo el mismo día. Espera. Siempre espera.
Un detalle SEO que preocupa a mucha gente: migrar de hosting no afecta al posicionamiento si el dominio y las URLs no cambian. Google ve la misma web en otra IP. Lo que sí afecta —y para bien— es que el sitio cargue más rápido a partir de ahora.
📦 Cómo nos la hicieron a nosotros
Patillero vive en Raiola Networks y la migración la hizo su equipo: gratis, ellos, con la web funcionando mientras tanto. Es literalmente lo que incluye contratar allí — más copias diarias restaurables desde el panel y soporte en español 24/7 por si algo hay que revisar el mismo día. Si llevas meses aguantando un hosting lento por miedo a la mudanza, este es el atajo.
→ Ver los planes de hosting de Raiola Networks (migración incluida)
Antes de mudarte, elige bien el destino: hosting WordPress barato, Raiola Networks vs SiteGround y cuánto cuesta una página web de verdad.
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