
Aviso: en patillero.es no somos gestores ni trabajadores sociales. Esto es información general. Los porcentajes y límites que damos son los que publica hoy, 8 de septiembre de 2026, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, y pueden cambiar: confírmalos antes de contar con ellos.
Hay un descuento en la factura de la luz que llega al 57,5 %, lo paga el sistema y no cuesta nada pedirlo. Y hay cientos de miles de hogares que tienen derecho y no lo saben, porque nadie te llama a casa para contártelo.
Se llama bono social eléctrico. Vamos con lo que hay que saber, sin humo.
Cuánto descuenta exactamente
Hay tres situaciones, y la diferencia entre ellas es de mucho dinero:
Consumidor vulnerable: 42,5 % de descuento. Es el escalón general.
Consumidor vulnerable severo: 57,5 % de descuento. Mismos requisitos pero con la mitad de renta.
En riesgo de exclusión social: no paga la factura. Este caso es distinto: se cubre entera, y los servicios sociales del ayuntamiento financian la mitad. Requiere que sean los propios servicios sociales quienes acrediten la situación.
El descuento no se aplica sobre cualquier tarifa: se aplica sobre el PVPC, el precio regulado. Esto es importante y luego volvemos sobre ello, porque es donde más gente se atasca.
Quién tiene derecho
La vía principal es la renta, medida en veces el IPREM anual de la unidad familiar.
El umbral base para consumidor vulnerable es 1,5 veces el IPREM, y sube según quién viva en casa: +0,3 por cada miembro adicional mayor de edad y +0,5 por cada menor. Si concurren determinadas circunstancias especiales, el umbral sube 1 IPREM más.
Para el escalón severo, el listón es la mitad de lo exigido para el vulnerable. Es decir, misma estructura, la mitad de renta.
Además de la vía de renta, hay situaciones que dan acceso por sí mismas o con condiciones más suaves: familias numerosas y determinados pensionistas con la prestación mínima. La casuística es amplia, así que si tu caso está en la frontera, no lo descartes de oído: pídelo y que te lo denieguen ellos.
El detalle que casi nadie mira: los límites de consumo
El descuento no se aplica a toda la electricidad que gastes, sino hasta un límite anual que depende de quién vive en casa. A partir de ahí pagas precio completo.
Los límites con derecho a descuento son estos:
Hasta 2 personas: 1.587 kWh al año.
3 personas: 2.222 kWh.
4 personas: 2.698 kWh.
5 o más: 4.761 kWh.
Para que te hagas una idea, un hogar español medio se mueve en el entorno de los 2.500 kWh anuales, así que en muchos casos el descuento cubre buena parte del consumo pero no todo. Sigue mereciendo la pena, pero conviene saberlo para no llevarse una sorpresa al ver la factura.
Dónde se pide (y aquí está la trampa)
El bono social no se pide a tu compañía de luz de siempre. Se pide a una comercializadora de referencia, que son un grupo concreto de empresas designadas y distintas según el territorio.
Y aquí está el nudo: las comercializadoras de referencia son las que ofrecen el PVPC. Si tú estás en el mercado libre, con una tarifa de las que se contratan por teléfono, tienes que pasarte al regulado para poder cobrar el bono. Es un cambio gratuito y no te cortan la luz ni un segundo, pero hay que hacerlo.
La solicitud se puede presentar por teléfono, correo electrónico, correo postal o presencialmente en sus oficinas. No hay tasa: solicitarlo es gratis. Si alguien te ofrece tramitarlo a cambio de dinero, ya sabes lo que estás pagando.
Antes de pedir el bono social, mira tu tarifa
El bono social descuenta sobre lo que pagas; si la tarifa de partida es mala, el descuento también se queda corto. Compararla es gratis y se tarda cinco minutos.
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Cuánto dura y qué pasa después
La concesión tiene un plazo de dos años. Al terminar, se renueva de forma automática si sigues cumpliendo los requisitos, salvo en algunos supuestos concretos como el de familias numerosas, donde hay que acreditar de nuevo la situación.
Que la renovación sea automática no significa que puedas olvidarte del todo: si cambia tu situación —te mudas, cambia quién vive en casa, cambia la renta— hay que comunicarlo. Y si te cambias de comercializadora al mercado libre, pierdes el bono.
🔌 Mientras te lo conceden: saber qué te está chupando la luz

Medidor de consumo de enchufe. El bono social te descuenta un porcentaje de la factura; esto ataca la otra mitad del problema, que es el consumo. Lo enchufas entre la pared y el aparato y te dice los vatios y los kWh reales: así descubres el arcón viejo, el deshumidificador o el termo que se lleva media factura. Cuesta menos de diez euros y no hace falta ser electricista. Si andas justo de dinero, no te compres nada: mira primero si algún vecino o familiar tiene uno prestado, que se usa una semana y se guarda.
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El bono que viene de regalo
Aquí va la parte que casi nadie conoce y que es dinero directo: si te conceden el bono social eléctrico, entras automáticamente en el bono social térmico, que es una ayuda anual para calefacción, agua caliente y cocina.
No hay que solicitarlo aparte. Se abona una vez al año y la cuantía depende de la zona climática donde vivas y del grado de vulnerabilidad. Es decir: haces un trámite y cobras dos ayudas.
Cómo prepararte antes de llamar
Para que no te manden a casa a buscar papeles, ten a mano: el DNI o NIE de todos los miembros de la unidad familiar, el libro de familia o certificado de pareja de hecho, el certificado de empadronamiento colectivo —el que acredita quién vive en el domicilio—, y el número CUPS de tu suministro, que viene en cualquier factura de la luz.
Si no tienes el certificado de empadronamiento, es gratis en la mayoría de ayuntamientos y en muchos se descarga en el momento por internet. Te contamos cómo en nuestra guía del certificado de empadronamiento.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto descuenta el bono social eléctrico?
Un 42,5 % para el consumidor vulnerable y un 57,5 % para el vulnerable severo, según los datos que publica hoy la CNMC. Quien está en riesgo de exclusión social no paga la factura: se cubre entera y los servicios sociales financian la mitad.
¿Cuesta dinero solicitarlo?
No. La solicitud es gratuita y se presenta por teléfono, correo electrónico, correo postal o en las oficinas de la comercializadora de referencia. No hay tasa ni hace falta intermediario.
¿Puedo pedirlo con cualquier compañía de luz?
No. Se solicita a una comercializadora de referencia, que son las que ofrecen el precio regulado (PVPC). Si estás en el mercado libre tendrás que cambiarte al regulado para poder cobrarlo. El cambio es gratuito y no hay corte de suministro.
¿Se aplica a toda mi factura?
Solo hasta un límite anual de consumo: 1.587 kWh hasta dos personas, 2.222 kWh con tres, 2.698 kWh con cuatro y 4.761 kWh con cinco o más. Lo que consumas por encima va a precio completo.
¿Qué renta hace falta?
Para consumidor vulnerable, el umbral base es 1,5 veces el IPREM anual, con incrementos de 0,3 por cada miembro adicional mayor de edad y 0,5 por cada menor, más 1 IPREM adicional si concurren determinadas circunstancias especiales. Para el escalón severo el listón es la mitad.
¿Cuánto dura y hay que renovarlo?
Dos años, con renovación automática si se mantienen los requisitos, salvo supuestos concretos como el de familias numerosas. Cualquier cambio de situación hay que comunicarlo.
¿El bono social térmico se pide aparte?
No. Quien tiene concedido el bono social eléctrico accede automáticamente al térmico, una ayuda anual para calefacción, agua caliente y cocina cuya cuantía depende de la zona climática y del grado de vulnerabilidad.
Me lo han denegado, ¿puedo volver a pedirlo?
Sí. Si tu situación cambia —baja la renta, cambia quién vive en casa, pasas a ser familia numerosa— puedes solicitarlo de nuevo. Una denegación no te inhabilita para el futuro.
Resumiendo
Mira si tu renta entra en el umbral, reúne cuatro papeles, llama a una comercializadora de referencia y pídelo. Si te lo conceden, te llevas un descuento de entre el 42,5 % y el 57,5 % durante dos años y encima entras en el bono térmico sin hacer nada más.
Es de los pocos trámites donde media hora de tu tiempo se convierte directamente en dinero que no sale de tu bolsillo cada mes.
Otros trámites gratis del mismo palo: el certificado digital, la vida laboral y cómo reclamar al banco sin pagar a nadie.


